Las abejas pueden ser una fuente importante de productos alimenticios o medicinales. También puede convertirse en una fuente de ingresos.

La miel es el principal producto de la apicultura, la cual proporciona carbohidratos para la dieta humana y una variedad de productos medicinales. En promedio, los apicultores pueden cosechar unas 50 libras (22.7 Kg) de excedente de miel por colmena por año. Durante la cosecha de miel, la cera de abejas también se puede ser cosechada y utilizada para la iluminación y para el uso en productos a base de cera. El rendimiento normal es de 1-2 libras (0,45 a 1 Kg) de cera de abeja por cada 100 libras (45 Kg) de miel cosechada.

Otros productos que pueden ser cosechados para la alimentación o para efectos medicinales incluyen, el polen y la jalea real – la proteína glandular especializada que es la dieta de las abejas reina. El propóleo (o própolis); el pegamento de abeja que actúa como una barrera contra patógenos potencialmente dañinos para las abejas, se utiliza como un antibiótico natural. El veneno de las abejas, expelido cuando las abejas pican para defender la colmena, se utiliza en tratamientos para las alergias y la artritis.

Los apicultores también pueden obtener ingresos mediante la venta de “Núcleos”, o pequeñas colmenas compuestas de varios marcos de una colmena ya existente, y que ya contienen miel, polen, huevos, larvas, y una reina. Otra idea es el alquiler de las abejas a las personas interesadas en iniciar sus propias colmenas, o alquiler de colmenas a productores que buscan polinización para la producción de frutas y hortalizas. Algunas recomendaciones para las cooperativas que promueven la apicultura son la producción de colmenas de madera o marcos para vender, asistencia a los apicultores en la venta de sus productos, incluyendo “Núcleos” a nuevos apicultores.